
Cómo Marsh convirtió el cuidado personal en información organizacional.
Cuando el bienestar se usa, los datos aparecen
Hablar de bienestar en las empresas es fácil. Diseñar sistemas que funcionen de verdad, no siempre.
Durante años, muchas organizaciones han intentado entender cómo están sus equipos a través de encuestas, formularios, focus groups o instancias de feedback que, con el tiempo, terminan perdiendo participación, foco y valor. La intención es buena, pero el resultado suele ser el mismo: decisiones tardías, datos incompletos y acciones basadas más en intuición que en evidencia.
En las oficinas de Marsh, una empresa acostumbrada a tomar decisiones bajo presión todos los días, ese modelo simplemente no hacía sentido.
El problema de fondo: el bienestar no puede depender de preguntas
Cuando el bienestar requiere pedirle tiempo extra a las personas, deja de escalar. Cuando exige reportar cómo uno se siente, se vuelve fricción. Y cuando depende de encuestas periódicas, siempre llega tarde.
En Marsh entendieron algo clave: si querían cuidar a sus equipos de forma consistente, necesitaban un sistema que funcionara durante la jornada, sin interrumpir el trabajo y sin pedirle nada adicional a nadie.
Ahí es donde aparece Makana.
Una innovación distinta: cuidar y entender al mismo tiempo
Lo que hace verdaderamente innovadora la propuesta de Makana no es solo el cuidado físico que entrega a las personas durante la jornada. Es cómo está diseñada.
Mientras los colaboradores se cuidan activamente —porque les sirve, porque se sienten mejor y porque no les quita tiempo— el sistema transforma ese uso en información útil para la organización. De forma automática.
Sin encuestas. Sin formularios. Sin reportes manuales.
La empresa puede visualizar en tiempo real el estado físico de sus equipos a través de reportería analítica y dashboards, no porque alguien tuvo que explicar cómo se sentía, sino porque el cuidado ocurrió.
Es un cambio de lógica profundo: el bienestar deja de ser una conversación y se convierte en un sistema.
Cuando el diseño funciona, la adopción es natural
En beneficios corporativos existe una inercia conocida: las empresas invierten en iniciativas que luego los colaboradores casi no usan. El resultado es un ciclo frustrante —se implementa, se comunica, se empuja… y la adopción no despega.
En Marsh, Makana rompió ese patrón con un indicador difícil de ignorar: cerca del 80% de los colaboradores usan la aplicación de forma cotidiana, una tasa disruptiva frente a lo que suele verse en beneficios de RR.HH.
La clave no fue “empujar” el beneficio, sino resolver la fricción desde el diseño.
"Partieron sorprendidos, pero después estaban muy ilusionados de querer usar las máquinas… y hoy en día todos la usan"
— Nataly Araneda, Analista de Beneficios
Y no se trata solo de curiosidad inicial. La adopción se sostiene porque es práctica y compatible con el trabajo real:
"No les quita tanto tiempo… lo pueden usar en su escritorio"
— Nataly Araneda, Analista de Beneficios
Cuando un beneficio está bien diseñado, no necesita recordatorios eternos: se integra a la jornada y se vuelve hábito.
El impacto real se ve en lo cotidiano
Más allá de los números, el impacto se nota en las experiencias individuales.
Colaboradores que conviven con molestias físicas pueden usar Makana como apoyo diario. No es una solución aspiracional ni un beneficio simbólico: es una herramienta concreta para situaciones que afectan el desempeño y el bienestar día a día.
Ese es el punto donde el diseño se vuelve evidente. No hay promesas grandilocuentes. Hay uso. Hay alivio. Hay continuidad.
Beneficio para todos, por diseño
Makana no es solo un beneficio más dentro del paquete de bienestar. Es un sistema diseñado para que todos ganen:
- Las personas, porque pueden cuidar activamente su cuerpo durante la jornada sin perder tiempo ni energía.
- Las organizaciones, porque pueden entender el estado físico de sus equipos en tiempo real, sin fricción ni suposiciones.
Cuando el cuidado personal genera información organizacional de forma natural, el bienestar deja de ser invisible. Y cuando nadie tiene que reportar nada para que eso ocurra, estamos frente a una innovación real.
Beneficio para todos.
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Información del cliente
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- Implementación
- enero 2026
Caso documentado por
Rosario Torres
Customer Success